Solar Impulse: un hito de la aviación

Tras años de dedicación y mucho ingenio, el Solar Impulse viene pisando fuerte. Hasta la fecha, solamente los planeadores o veleros (aviones sin motor) eran capaces de volar sin combustible. Estos se usan únicamente como actividad de ocio, porque no se puede asegurar la duración del vuelo ya que se depende al 100 % de la meteorología.

Ahora, en cambio, las cosas son distintas gracias a los logros que está consiguiendo el SI2, un avión propulsado con energía solar, diseñado por Solar Impulse SA.

SI-2 con matrícula HB-SIB. Imagen obtenida de: http://goo.gl/eaUn46

El propósito de este proyecto es realizar la vuelta al mundo con un avión que no requiera una sola gota de combustible. La idea nace en 1999, cuando un aventurero llamado Bertrand Piccard acaba un viaje en globo alrededor del mundo. Pocos años después, se une a él André Borschberg y juntos se embarcan en el desafío.

Emprendedores del proyecto Solar Impulse
Bertrand Piccard a la izquierda y André Borschberg a la derecha de la imagen. Imagen obtenida de: http://goo.gl/V1940D

El viaje, que actualmente se encuentra en proceso, consiste en un trayecto alrededor del mundo que comienza y finaliza en Abu Dhabi, y que recorre todo el hemisferio norte. La hazaña mas impresionante conseguida es el viaje de Nagoya (Japón) a Hawaii (EE.UU). La distancia que separa estos dos puntos geográficos es de más de 7.000 km y el SI2, con Borschberg al mando, la recorrió en 4 días y 22 horas.

Como intuye su nombre, el SI2 es la versión avanzada de un prototipo anterior. El avión tiene toda la parte superior cubierta con más de 17.000 paneles fotovoltaicos. Su envergadura (72 m) supera a la del Boeing 747-8i (68,5 m), pero su peso es tan solo de 2.300 kg, lo que equivale al peso de un coche familiar.

Imagen donde se aprecian las placas solares que incorpora el SI2. Imagen obtenida de: http://breakingap.com/solar-impulse-2-journeys-first-step-ends/
Imagen donde se aprecian las placas solares que incorpora el SI2. Imagen obtenida de: http://goo.gl/Luvv37

Debido a su ligereza, el diseño del SI2 permite un gran alargamiento de las alas (aspect ratio, en inglés), lo que sirve para maximizar la sustentación y minimizar la resistencia al aire. Asimismo, por sorprendente que parezca, sus cuatro motores solamente dan una potencia conjunta de 50 CV y eso le permite ir a una velocidad media de 60 km/h.

Pero, no solo el diseño es un reto, también lo es el pilotaje de la aeronave. Para poder realizar esos largos viajes que se alargan durante días, el avión debe ascender durante las horas de luz, mientras las baterías se van cargando. Al final del día y con las baterías al máximo, el avión empieza a descender. Las baterías se vacían durante el descenso a lo largo de la noche, de modo que al volver a salir el sol, el procedimiento vuelve a comenzar.

Además, el avión es monoplaza así que el único piloto al mando debe controlar la fatiga. Por eso, ambos pilotos (los fundadores del proyecto) han sido entrenados con técnicas de hipnosis, microsiestas y yoga, entre otras cosas.

Podéis encontrar más información y seguir el vuelo en http://www.solarimpulse.com.

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