El Solar Impulse a dos etapas de su objetivo

Bertrand Piccard ya es uno de los pilotos que se han atrevido a cruzar el océano Atlántico en un vuelo solo. Esta navegación estaba inspirada en el viaje de Lindbergh con el Spirit of St Louis, el primer vuelo solo por el Atlántico. A pesar de que la etapa más extensa fue la del viaje de André Borschberg desde Nagoya a Hawaii, este vuelo supone un hito ya que el Solar Impulse se encuentra ya a solo dos etapas de su objetivo, Abu Dabi.

Mundaéreo tuvo la gran oportunidad de poder visitar las instalaciones del Solar Impulse a su paso por el aeropuerto de Sevilla, después del viaje de 70 horas de duración y 6.800 km desde Nueva York.

Interior de la cabina del SI2.
Interior de la cabina del SI2.

Unos días después del aterrizaje Borschberg se enorgullecía al afirmar que se puede volver a confiar en la naturaleza para viajar, esta vez siguiendo al Sol, tal y como lo hacían los navegantes en los pasados siglos con las estrellas.

Este viaje demuestra al mundo que las energías renovables pueden satisfacer nuestras necesidades tal y como las conocemos actualmente, desmintiendo a los escépticos. Asimismo, el proyecto quiere inculcar la filosofía de que la energía debe generarse en el mismo lugar en el que se consume para evitar contaminar zonas ajenas al consumo real. Esta creencia se ve reflejada en los paneles solares que utiliza el SI2 para alimentar sus motores.

El equipo entra el SI2 en el hangar una vez se han cargado las baterías del avión.
El equipo entra el SI2 en el hangar una vez se han cargado las baterías del avión.

No obstante, llegar hasta aquí no ha sido un camino sencillo, ya que un proyecto tan ambicioso requiere de grandes recursos humanos y financieros que lo respalden. Un gran número de colaboradores apoyan al Solar Impulse con financiación (el coste total del proyecto es de unos 170 millones de dólares) y con equipos de ingeniería que le cargan con la energía necesaria para lograr sus objetivos.

El equipo del SI2 es una gran familia en la que conviven no solo pilotos e ingenieros, sino todo un equipo de logística, marketing y comunicación que permiten difundir el proyecto, buscar colaboradores y ocuparse de las comunicaciones con tráfico aéreo, aeropuertos y otras entidades.

Alain Pirlot, asistente ejecutivo, nos contó entre risas que no es tarea fácil coordinarse con los aeropuertos cuando vas a necesitar que sus instalaciones estén disponibles para una fecha incierta, que cierren la pista y que den permiso para tener a tu equipo trabajando en la pista de aterrizaje.

Bicicletas usadas por el equipo de tierra para moverse por la pista.
Bicicletas usadas por el equipo de tierra para moverse por la pista.

Ahora que ya se está acercando el final de la aventura, sentimos la curiosidad de preguntar qué pasará después del SI2. Alain Pirlot nos comentó que Google y Facebook están muy interesados en la experiencia adquirida por el equipo para poder trabajar en sus proyectos para dar acceso a Internet a todo el mundo de forma gratuita utilizando drones.

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