El autogiro, una aeronave con sello español

El autogiro es una aeronave propulsada por un motor y sustentada por un rotor que gira libremente en autorrotación. El rotor también sirve para maniobrar el aparato en su eje lateral y longitudinal mientras que el movimiento de guiñada se realiza mediante un timón de cola.

Foto de Michel van Bokhoven

Al disponer de una ala giratoria, el autogiro no entra en pérdida y, por eso, se considera uno de los diseños de aeronaves más seguros que existen.

Cómo surgió el autogiro

El autogiro fue una invención del ingeniero español Juan de la Cierva y Codorníu. Su invención fue motivada por un accidente que tuvo un avión creado por él mismo. Este accidente lo atribuyó a un error humano y para evitarlos en el futuro ideó el autogiro, un avión que no entraba en pérdida. Para lograr esto, de la Cierva ideó el concepto de las alas rotativas. Estas alas irían propulsadas solamente por la acción del aire ascendente que circula a través de ellas, esto es conocido como autorrotación.

Juan de la Cierva y su autogiro

El primer autogiro, el Cierva C.1 se creó en el año 1920 pero no consiguió volar. De la Cierva fue ideando prototipos solucionando los problemas que surgían hasta que el 9 de enero de 1923 consiguió tomar el vuelo con su invento. Este hito fue realizado por el Cierva C.4 en el aeródromo de Getafe (España). El secreto del éxito de este primer vuelo fue la articulación de batimiento de su rotor.

Funcionamiento del autogiro

Como ya hemos comentando, el autogiro dispone de una hélice propulsada por un motor y un rotor en el eje vertical. A diferencia de un helicóptero, la rotación de las palas del rotor se genera a través del movimiento de aire ascendente que lo atraviesa. En los helicópteros el rotor es propulsado por el motor y provoca que el aire sea descendente a través de sus palas.

Imagen traducida del libro Sanidad Militar Vol. 71 no.2 de González Canomanuel M.A.

Si nos paramos a pensar en la rotación de las palas, veremos que el movimiento del autogiro provoca que una pala «avance» y la otra «retroceda» respecto a la dirección de la aeronave. Esto provoca que una pala tenga más velocidad relativa que la otra y la sustentación generada sea distinta.

El empuje total, en este caso la sustentación, no está centrado en el buje sino que estará desplazado hacia la pala con mayor ángulo de ataque. En los aviones de hélice esto se conoce como factor P y se compensa aplicando timón, pero en un autogiro el timón es inútil para compensar esta fuerza. Juan de la Cierva ideó un sistema de batimiento permitiendo que las propias palas ajustaran su ángulo de ataque y el centro de empuje quedara en el centro del rotor; el balancín es la pieza que permite este movimiento. Esto provoca que el autogiro sea una aeronave muy cómoda y estable ante la turbulencia.

Dos ángulos distintos del rotor. El balancín es la parte central y debe soportar el peso de todo el autogiro. Foto de Girolocura.

Los mandos de vuelo consisten en una palanca y dos pedales. La palanca se encarga de mover el ángulo del disco del rotor permitiendo los movimientos de cabeceo y alabeo, mientras que los pedales mueven un pequeño timón de cola que controla la guiñada.

A diferencia de un helicóptero, el autogiro no puede mantener la altura si su velocidad horizontal es cero (vuelo a punto fijo). A partir de una velocidad, el autogiro empieza a descender para mantener la corriente de aire ascendente. Para salir de esta situación sencillamente se deberá bajar el morro a posición de crucero y disminuir las revoluciones del motor.

La precaución más importante en un autogiro es la de mantener siempre Gs positivas. Con Gs negativas las palas tendrían un ángulo de ataque negativo, lo que haría que se frenaran y no pudieran sostener el peso de la aeronave; una situación en la que ningún piloto quisiera encontrarse.

Foto de Aleksandr Markin

El autogiro de Juan de la Cierva y el mecanismo de batimiento de palas sirvió a los ingenieros que apostaban por el helicóptero a poder continuar desarrollando su proyecto. De modo que el ingeniero español marcó los primeros pasos para la creación del helicóptero años más tarde.

Con los años, el helicóptero se fue perfeccionando y fue ganando terreno al autogiro. Actualmente, podemos encontrar modelos ligeros de autogiro para uso recreativo.

Entre las ventajas del autogiro destacan su seguridad al no entrar en pérdida, su gran maniobrabilidad y su bajo consumo; además es una aeronave relativamente barata.

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